Citas


PATRICK ROTHFUSS

by Harmal

Sobre él verteré el hambre y el fuego hasta que la desolación lo aturda y todos los demonios de la oscuridad exterior miren asombrados y reconozcan que la especialidad del hombre es la venganza.

 


PATRICK ROTHFUSS

—¿Qué me has traído? —me preguntó.
—Y tú, ¿qué me has traído? —repliqué.
Ella sonrió.
—Tengo una manzana que piensa que es una pera —dijo sosteniéndola en alto—. Y un bollo que piensa que es un gato. Y una lechuga que piensa que es una lechuga.
—Entonces es una lechuga inteligente.
—No mucho —dijo ella con una risita delicada—. Si fuera inteligente, ¿por qué iba a pensar que era una lechuga?
—¿Ni siquiera si fuera una lechuga?—pregunté.
—Sobre todo si fuera una lechuga —dijo ella—. Ya es mala pata ser una lechuga. Pero peor aún pensar que se es una lechuga. —Sacudió la cabeza con tristeza, y su cabello siguió su movimiento, como si flotara bajo el agua.
Abrí mi hatillo.
—Te he traído patatas, media calabaza y una botella de cerveza que piensa que es una hogaza de pan.
—¿Qué piensa que es la calabaza? —me preguntó con curiosidad, contemplándola. Tenía las manos cogidas detrás de la espalda.
—Sabe que es una calabaza —dije—. Pero hace ver que es la puesta de sol.
—¿Y las patatas?
—Las patatas duermen —dije—.


PATRICK ROTHFUSS

maxresdefault

“Y soy Edena Ruh hasta la médula. Lo quesignifica que mi sangre es roja.Significa que respiro aire puro y camino por donde me llevan los pies.
No me arrastro ni me acobardo como un perro ante nadie por el hecho de que tenga un título.
Eso lo interpretan como orgullo quienes se han pasado la vida lamiéndoles el culo a los demás.”


PATRICK ROTHFUSS
— Pareces un Amyr — Observó —. Kvothe es uno de los Ciridae. Me miré y al estallar el siguiente rayo, vi a qué se refería.
Tenía surcos de sangre seca en el de dorso de las manos, de cuando había intentado contener la hemorragia de mis heridas. Parecían los tatuajes que los Amyr utilizaban para marcar a sus miembros de rango más elevado.
La referencia de Auri me sorprendió tanto que se me olvidó lo primero que había aprendido de ella. Se me olvidó tener cuidado y le hice una pregunta.
—¿Como sabes quiénes son los Ciriade, Auri?
No me contestó. Cuando estalló el sigueinte rayo, el resplandor solo me mostró un tejado vacío y un cielo implacable.


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