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Dic 16 2016

WESTWORLD CRÍTICA

Tras haber terminado de ver la nueva propuesta de HBO, Westworld me deja literalmente con el cerebro en el microondas y estallando cual granos de maíz.

Westworld (Almas de metal en castellano) versa sobre un parque de atracciones futurista dirigido por el Doctor Robert Ford (Anthony Hopkins, del silencio de los corderos). Las instalaciones del futurista parque cuentan con androides (llamados anfitriones) cuya apariencia física con el paso de los años es igual a la humana, y gracias a ellos los visitantes del parque pueden introducirse en sus historias y gozar de un parque en el que la perversión, las violaciones y los asesinatos, penados en la vida real, quedan impunes dentro de las instalaciones, sacando a relucir la verdadera personalidad de todo aquel visitante que se deje caer por las instalaciones.

La serie está ambientada en una película de 1975 del mismo nombre. Se trata de un nuevo y ambicioso proyecto que prepara HBO con la estrecha colaboración de J.J. Abrams (Fringe).

El reparto artístico de Westworld está repleto de la cúspide de los grandes actores, entre las que destacan: Anthony Hopkins (El silencio de los corderos) como el Dr. Robert Ford, Evan Rachel Wood (True Blood) como Dolores Albernathy, Ed Harris (El show de Truman) como El Hombre de Negro, James Marsden como Teddy Flood. Aquí os dejo el trailer:

A partir de aquí el contenido puede contener Spoilers, sujétese bien el sombrero y póngase a cubierto vaquero.

Westworld comienza con un trepidante piloto, el cuál te deja con ganas de más, abriéndose paso capítulo a capítulo, con el elenco principal de actores, como anfitriones y dejándonos ver la repetición del día tras día de Dolores, las mil y una muertes de Teddy y la aproximación del hombre de negro a lo que parece ser el centro del parque, algo que como un secreto guardado en lo más profundo de su núcleo, encomienda sus puertas hacia un laberinto, un lugar dónde los anfitriones no son “dormidos” y que pueden saltarse las leyes principales de la robótica, pudiendo atacar al propio visitante (humano).

Conforme van superándose los capítulos nos dejan entrever la importancia de la madame en la trama y podemos apreciar que ciertos anfitriones “enferman” y deben ser retirados o reparados en el parque, aunque no tardamos en descubrir que realmente esas anomalías son fruto del “despertar” de los androides y la adquisición de “conciencia” y que el doctor Robert Ford intenta mantener a ralla en todo momento para que no haya ningún tipo de incidente en el parque y todo se siga sucediendo como hasta ahora.

La serie puede resultar en sus inicios algo pastosa y densa, ya que los días se prolongan y repiten una y otra vez, pues los anfitriones están dotados de unos bucles finitos, entre los que pueden “improvisar” bajo el control del parque y sobre el que interactúan.

El clímax de la temporada llega en el último capítulo dónde comprendemos a la perfección la superioridad de la máquina con respecto a la inhumanidad del ser humano.

Vemos como Teddy y Dolores recuerdan quienes son en realidad y cuál es su pronto futuro, y completando el círculo finalizan la serie tal y como la empezaron. Los humanos obligaban a matar a las máquinas en primera instancia, para librarse de los lazos del control y la sodomía y terminar matando a los humanos que controlaban a los anfitriones.

La sorpresa de la temporada sin duda ha sido descubrir de Bernard era en realidad un anfitrión, construido a imagen y semejanza de Arnold. Un anfitrión que desconocía su naturaleza no humana y que se ve obligado a fabricar y perfeccionar máquinas asemejándolas a los humanos hasta casi conseguir la perfección.

Sin embargo si me tengo que quedar con una escena de toda la serie, es con la habida en el capítulo 01×10, en la que vemos al hombre de negro (una vez desvelada ya su verdadera personalidad), y un disparo roza el brazo de  Ed Harris y una brillante y satírica risa de júbilo se dibuja en su cara. Se puede leer en sus ojos el “al fin he alcanzado el laberinto, al fin puedo enfrentarme al juego, como realmente quiero, uno contra uno en igualdad de condiciones, ya que hasta ahora los anfitriones no podían matar a los visitantes).

Por último quisiera quedarme con el discurso último del gran Anthony Hopkins y el posterior disparo de Dolores, el cuál destroza la cabeza de nuestro querido cofundador. Cosa que creo que ha sido un engaño para el espectador, ya que sería un craso error haber contado con este actorazo solamente para una temporada. Sinceramente creo que veremos al señor Ford rondar en la segunda temporada de Westworld y que fue un anfitrión creado a imagen y semejanza del propio Ford y llevado hasta “el plató” a ofrecer su retirada y muerte en bandeja. Por lo que me queda la eterna duda de si los primigenios anfitriones, los de primera generación (madamme, Dolores, Teddy…) realmente han alcanzado el interior del laberinto y han podido alcanzar el estado de conciencia que Arnold quiso otorgarles con la búsqueda de si mismos, o si simplemente seguían un bucle externo y condicionado a que se dieran unos acontecimientos concretos en un tiempo determinado.

Eso defendería mi teoría de que Dolores matara a un simple anfitrión y no al verdadero  Henry Ford, así como que Maeve Millay finalmente decida no escapar del parque y quedarse para reencontrarse con su hija, consiguiendo lo que estaba previsto en el inicio, que ningún Anfitrión abandone el parque.

Sin más os recomiendo este pedazo de serie y contando los días para que llegue su segunda temporada, que sin duda se ambientará en la época feudal japonesa.

“Los placeres violentos, tienen finales violentos”

 

Sobre el Autor

Garphy

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